martes, 3 de enero de 2012

En busca del "0 parásitos"

Un parásito es una cosa que nos consume energía y que aún toleramos.
Algo que depende de nosotros y que podríamos suprimir.
El parásito puede ser algo sencillo que nos consume poco, como el hecho de no cambiar una bombilla cuando llevas días viendo que parpadea insistentemente o algo que nos consume mucho como relaciones complicadas con un colega/familiar pesimista, negativo...

Para comprender este objetivo del "0 parásitos" podemos utilizar el ejemplo de la manguera. Imaginaros un tubo de riego. Quereis regar el seto que se encuentra al fondo del jardín donde teneis unas rosas.
Resulta que vuestro tubo está perforado. Cada día, por a o por b, nosotros o los demás hacemos nuevos agujeros en el tubo. Éste acaba por tener fugas, y si no hacemos nada, cada día tiene más fugas. ¿Resultado? La presión disminuye cada vez más hasta el punto que apenas llega agua para regar el seto donde se encuentran las rosas.
En nuestra vida diaria, aceptamos esas fugas de agua, sufrimos esas pérdidas de energía.
Por efecto acumulativo, este modo de funcionar acaba por consumir toda nuestra energía vital y apenas somos consciente de ello.


Para alcanzar la cima del concepto "0 parásitos", el autor T. Leonard nos propone los siguientes retos:

1.No dejar escapar nuestra energía vital
2.Dejar de sufrir con situaciones que podríamos cambiar
3.No tolerar sin reaccionar, ser proactivo
4.Pasar a un estado de tolerancia 0, cero molestia, cero interferencia.
5.Dejar ya de contaminarnos inutilmente.
6.No permanecer pasivo frente a consumos de nuestra energía vital
7. Salir de los compromisos, de las explicaciones y de justificaciones.

Cuando no actuamos frente a un parásito, nuestro estado anímico se convierte en un estado de preocupación, irritación, falta de ganas, cansancio....en definitiva, vamos a acabar con poca energía vital. Nos sentiremos agobiados, estresados, con poca motivación y sin entusiasmo.

Sin embargo, cuando actuamos, nos encontramos con beneficios inmediatos. Sensación de no perder el tiempo, ni energía, nos sentiremos actores de nuestra vida. Progresaremos más rápido puesto que tendremos más energía, motivación y voluntad.
Tendremos más tiempo para dedicarnos a lo que queremos hacer.
Mejoraremos nuestra calidad de vida, con relaciones personales más auténticas, conseguiremos rodearnos de gente que no nos molesta y nos encontraremos mucho más positivos y relajados. Estaremos de mejor humor y lo proyectaremos hacia fuera, notando alrededor de nosotros un ambiente de energía positiva.

Para lograr esto, lo primero que tenemos que hacer es IDENTIFICAR los distintos parásitos que hay en nuestra vida y que nos consumen la energía.

Después, ser CONSCIENTES de por qué permitimos que nos afecten y cuáles son los costes directos (malestar, irritación, nervios, estrés...) e indirectos (problemas de salud, nivel de confianza, autoestima, sentimiento duradero de malestar o sufrimiento)
Debemos recordar que no podemos cambiar algo de lo que no somos conscientes.


Una vez llegados a este punto, es conveniente aprender a decir NO.
En las relaciones, el "otro" va hasta donde YO le dejo ir.
YO soy el responsable de los resultados que alcanzo.
Debemos saber lo que queremos y lo que NO queremos e INFORMAR al otro sobre lo que opino advirtiendole de las consecuencias.

Cuando un parásito traspasa tu límite:

-Hay que decírselo. El otro no puede adivinar lo que tú toleras o no. Es una forma de prevención para evitar malentendidos, y conflictos innecesarios.
-Decir lo que harás si sigue haciéndolo (Consecuencia)
-Si sigue, hacer lo que has advertido. (Límite)

De esta manera, con límites claros, concisos, fuertes y potentes, el otro sabrá que no debe traspasar tus límites.
Y por supuesto, siempre hay que respetar los límites de los demás para ser coherentes con nosotros mismos.

Reconozco que no es fácil...pero es cuestión de práctica y una forma de recuperar la seguridad en tí mismo y crear un entorno no tóxico.
Os deseo suerte!

Fuente: T. Leonard, Coaching, PNL



Visualización Creativa: el Poder de nuestra Mente

Conforme más entendemos la naturaleza energética de la materia y gracias a los descubrimientos y avances en ciencias como la física cuántica, podemos ver que la idea de que nuestros pensamientos pueden ser los responsables de crear nuestra realidad física y nuestras circunstancias de vida no resulta descabellada.

Así pues, aquellas visualizaciones que están orientadas a lograr satisfacer cualquiera de nuestros deseos, bien pueden ser la mejor manera de alcanzarlos, el asunto es que no lo podemos afirmar aún con total certeza. Es la famosa "Ley de la Atracción"

La visualización es, con absoluta certeza y con pruebas empíricas disponibles, una de las más importantes y efectivas maneras de transformar nuestra realidad y nuestra vida, a través de la transformación de nuestras emociones y nuestros pensamientos.

Está comprobado que las personas que usan la visualización adecuadamente transforman su manera de sentir y de ser, y con ello obtienen resultados maravillosos en su vida gracias al correcto uso de su imaginación y su pensamiento.

Visualizar es, en términos simples, imaginar vívidamente, con realismo e intensidad.
Imaginar usando todos nuestros sentidos para generar en nuestra mente un recuerdo claro de las actitudes, emociones, situaciones y reacciones que queremos provocar en nuestro interior. Es usar el pensamiento para diseñar en la mente lo que queremos hacer crecer en nuestra personalidad.
Por ejemplo, si se trata de provocar que nuestra forma de ser se vuelva más alegre, o más segura, o más paciente, o más relajada, la visualización es una de las herramientas más efectivas para lograrlo, siempre se realicen los pasos y ejercicios adecuados.

Pero ¿cómo es que tan sólo imaginar algo pueda provocar cambios reales en nuestra personalidad? ¿Cómo es que tan sólo pensarme más seguro o feliz, realmente puede generar autoestima o bienestar en mi vida? La respuesta a estas interrogantes se encuentra en la manera en que funciona nuestro cerebro.

Resulta que, según los descubrimientos realizados por los científicos que estudian el cerebro y sus procesos, la manera en que funciona nuestro cerebro cuando pensamos o imaginamos no es diferente a la manera en que funciona nuestro cerebro cuando vivimos la realidad.

Por ejemplo, aquellas ocasiones en que la vida nos ha brindado una sensación de alegría, nuestro cerebro activa ciertos procesos y genera ciertas reacciones en nuestro cuerpo. Cuando imaginamos esa situación alegre, aunque de hecho en la realidad no esté sucediendo, nuestro cerebro activa los mimos procesos y genera las mismas instrucciones hacia nuestro cuerpo que aquellas que generó cuando vivimos la realidad de una situación feliz.
Este hecho acaba por explicar el por qué usar la imaginación adecuadamente, a través de visualizaciones bien diseñadas, provoca que la personalidad, la manera de pensar, el estado de ánimo y hasta la salud física se vayan convirtiendo en una realidad.

Visualizar es provocar que el cerebro envíe señales al cuerpo para que sienta y viva la alegría, el bienestar, la seguridad y demás emociones que se quieran provocar en nuestra personalidad y nuestra vida. Además, las visualizaciones dan cambios en nuestro cerebro, que se vuelve más fuerte y capaz para reaccionar de manera positiva, automáticamente, frente a las más variadas situaciones de la vida. Nuestro cerebro literalmente crece y fortalece las conexiones de las neuronas que generan las emociones que hemos programado con la visualización.

Así, las visualizaciones generan hábitos mentales y emocionales que nos hacen reaccionar de manera automática en la forma en que hemos visualizado. Generan una nueva personalidad si así lo queremos. Y una nueva manera de ser es siempre la clave para obtener nuevos resultados en la vida. Nuestra manera de relacionarnos con los demás, de enfrentar los problemas de la vida, de tomar las oportunidades y los riesgos en la vida profesional y en general de todo lo que nos rodea, se vuelve positiva, adecuada y eficiente conforme más ejercicios de visualizaciones construyen nuestra nueva manera de ser.
Alegría, armonía en las relaciones de amistad, trabajo, pareja o familia, capacidad profesional o salud física, todos los aspectos de la vida se transforman y crecen trayéndonos éxito y bienestar a través de la visualización. Es por ello que, independientemente de la realidad o falsedad del nivel metafísico que se atribuye a la “Ley de Atracción”, es seguro que las visualizaciones son clave para transformar nuestras actitudes, pensamientos y emociones, y con ello nuestra vida. Además, si el lado metafísico resultara cierto, al visualizar, no sólo nuestro interior se hará positivo, sino que además atraeremos todas las circunstancias físicas para lograr y tener la vida que deseamos.

Fuente: técnicas Coaching, Estructuras de cambio, técnicas PNL...

jueves, 8 de septiembre de 2011

El Cuerpo y las Emociones

El sistema emocional está compuesto por tres factores que están siempre conectados entre sí: Cuerpo, Mente y Lenguaje. Cada emoción se traduce en un pensamiento (y posterior conducta), palabras (emociones que expresamos con palabras: PNL) y una corporalidad (gestos, variaciones en la respiración, contracción de músculos....) y si alguno de los factores "falla", los otros dos se encargan de delatarnos.

En más ocasiones de las que creemos,  la enfermedad física es el resultado de un desequilibrio emocional que persiste a través del tiempo.  Las enfermedades psicosomáticas son producidas por somatizaciones del individuo, es decir, cuando la relación mente-cuerpo se ve alterada debido a emociones displacenteras, sentimientos negativos, modificaciones del ciclo vital o situaciones de alto impacto emocional, las cuales producen estrés, que puede representarse en forma de síntomas o enfermedades físicas.

La cuestión es, una vez más, pararnos a pensar cuál puede ser el origen real de nuestra dolencia.
Pongamos un ejemplo:

Una persona desde hace años sufre habitualmente dolencias en el estómago. Si se pone enferma, normalmente tiende a sufrir ardor, espasmos intestinales...
Por supuesto que el dolor es real, físico y no es imaginario o irreal. Se trata y se cura pero al tiempo...recaida. Y lo volvemos a tratar....y al tiempo recaida...

Las dolencias de estómago persistentes, tienden a encontrar su origen en rabias contenidas. En no atreverse a auto-defenderse cuando nos sentimos atacados, en no descargar la energía en el momento en el que ocurre una emoción de tipo ira-rabia-enfado. Nos lo tragamos y creemos que ya está solucionado el tema. Pero el cuerpo no olvida, y esa no-gestión de esas emociones repercute en el cuerpo y se puede llegar a convertir en algo crónico.

El cuerpo nos manda contínuamente señales a las que muchas veces ni tan siquiera hacemos caso pero que están pidiendo a gritos un poco de atención.
Las medicinas, curan... pero la gestión de las emociones, previene.

Vivimos en una sociedad millonariamente endeudada con la industria farmaceútica, todo lo curamos con medicinas, pero apenas se invierte en la prevención de muchas dolencias que son psicosomáticas.

Si se invirtiera más en la prevención (gestión emocional -en cualquiera de sus múltiples variedades- en este caso) se reduciría por ejemplo,en gran medida el ausentismo laboral por dolencias, depresiones, cansancios crónicos...
Nos hemos abandonado a poner de forma ciega soluciones automáticas a nuestras dolencias sin pararnos a autoconocernos y a saber los posibles orígenes de lo que nos hace ponernos enfermos.

Asimismo, está constatado que las siguientes emociones por ejemplo, correlacionan en doble proporción de lo normal con los siguientes trastornos físicos:

Ansiedad crónica = Asma
Pesimismo = Artritis
Tensión excesiva = Jaqueca
Irritación constante = Úlcera
Desconfianza elevada = Enfermedades Cardiácas 

Desde los años 50 existen numerosas investigaciones que así lo demuestran y aunque en este blog solo pretendo introducir y divulgar conceptos básicos para que simplemente se sepa que existen, si alguno está interesado, cuento con más información al respecto y sino, hay mucha información más técnica en una amplia bibliografía.

Aquí os dejo estas líneas que sirven de ejemplo como introducción al tema...quizás os sintais identificados con algunas de vuestras dolencias!

....Muchas veces....

El catarro "chorrea" cuando el cuerpo no llora.
El dolor de garganta "tapona" cuando no es posible comunicar las aflicciones.
El estómago arde cuando las rabias no consiguen salir.
La diabetes invade cuando la soledad duele.
El cuerpo engorda cuando la insatisfacción aprieta.
El dolor de cabeza deprime cuando las dudas aumentan.
El corazón afloja cuando el sentido de la vida parece terminar.
La alergia aparece cuando el perfeccionismo está intolerable.
Las uñas se quiebran cuando las defensas están amenazadas.
El pecho aprieta cuando el orgullo esclaviza.
La presión sube cuando el miedo aprisiona.
Las neurosis paralizan cuando el niño interior tiraniza.
La fiebre calienta cuando las defensas explotan las fronteras de la inmunidad.
Las rodillas duelen cuando tu orgullo no se doblega.
Y tus dolores callados? Cómo hablan en tu cuerpo?

miércoles, 27 de julio de 2011

No te pre-ocupes....ocúpate!

Cada persona está, a lo largo de su vida, rodeada de personas, hechos, retos, situaciones... y en la medida en que podemos, para sentirnos seguros, intentamos controlar o responsabilizarnos  del mayor perímetro posible de lo que ocurre a nuestro alrededor. Y cuando no controlamos todo lo que nos gustaría, entramos en una espiral de stress, de agotamiento, sentimiento de que todo va en contra de nosotros, de que vamos contra la marea, de que todo nos sale mal, de que nadie nos entiende, de que nos pisan, atacan...

Y es que a veces nos empeñamos en abarcarlo todo sin pararnos a pensar.

Según Stephen R. Covey, existen dos núcleos que rodean a cada persona. Está el círculo de influencia y el círculo de preocupación.
 

En el círculo de preocupación están aquellos hechos que nos preocupan y que no podemos controlar hagamos lo que hagamos.

En el círculo de influencia están los hechos o situaciones que sí podemos cambiar mediante nuestra acción.

Las personas proactivas centran sus esfuerzos en el círculo de influencia. Se dedican a las cosas con respecto a las cuales pueden hacer algo. Su energía es positiva, se amplía y aumenta, lo cual conduce a la ampliación del círculo de influencia.
Por otra parte, las personas reactivas centran sus esfuerzos en el círculo de preocupación. Su foco se sitúa en los defectos de otras personas/situaciones, en los problemas del medio y en circunstancias sobre las que no tienen ningún control. De ello resultan sentimientos de culpa y de impotencia. La energía negativa generada por ese foco, combinada con la desatención de las áreas en las que se puede hacer algo, determina que su círculo de influencia se encoja.

Cuando trabajamos en nuestro círculo de preocupación otorgamos a cosas que están en su interior el poder de controlarnos. No estamos tomando la iniciativa proactiva necesaria para efectuar el cambio positivo.

 Quizás basta con un ejemplo sencillo para que se entienda mejor el concepto.

El clima. No lo podemos controlar. Y sin embargo puede influir en nuestros planes. En nuestro estado de ánimo.

Hay personas que elegirán sentirse molestas porque llueva, cancelarán sus planes y hagan lo que hagan como alternativa, ese día será menos válido que un día de sol. Son personas que ante esa situación se muestran reactivas: se pre-ocupan por algo que no pueden cambiar (que llueva) y tienen "dificultades" para ocuparse (buscar alternativas).
Esto hace que su círculo de influencia se reduzca de forma considerable, haciendo que su círculo de preocupaciones sea mayor.
El círculo de preocupación es el mayor generador de stress gratuito (porque cargas con la responsabilidad de hechos que crees inconscientemente que dependen de tí)

Otras personas, ante esa misma situación, decidirán ponerse katiuskas, chapotear, leer un libro, ir al cine y disfrutar de todo ello sin un ápice de decepción, viviendo el aquí y el ahora y sacando máximo partido de él.
Son personas pro-activas que ante estos hechos que no pueden controlar se ocupan y no se pre-ocupan.
Al aumentar sus alternativas, aumenta su círculo de influencia (porque son capaces de cambiar lo que está en su mano) y al aumentar su círculo de influencia se reduce el circulo de preocupación y con él, el stress gratuito.

Os invito a que trasladeis este concepto a vuestra situación actual. Pensad en vuestras preocupaciones cotidianas e intentad dar a cada cosa su verdadera importancia. Es una buena forma de aligerar el peso de la mochila y caminar ligero y disfrutando del paisaje!

Como dice un proverbio chino.... "si el problema tiene solución, para qué preocuparse? y si no la tiene...para qué preocuparse!? "

sábado, 16 de julio de 2011

Los beneficios de la Asertividad

La Asertividad se define como: "la habilidad de expresar nuestros deseos de una manera amable, franca, abierta, directa y adecuada, logrando decir lo que queremos sin atentar contra los demás. Negociando con ellos su cumplimiento". Está en el tercer vértice de un triángulo en el que los otros dos son la pasividad y la agresividad.

En la pasividad, evitamos decir o pedir lo que queremos o nos gusta y aceptamos lo que el otro quiera para no crear una situación tensa o conflicto.

En la agresividad, lo hacemos de forma tan violenta que nos descalificamos nosotros mismos e incluso perdemos credibilidad ya que nos descontrolamos y nos desviamos de nuestro punto de partida no dejando que seamos capaces de defender nuestros pensamientos con argumentos claros.

Emplear la asertividad es saber pedir, saber negarse, negociar y ser flexible para poder conseguir lo que se quiere, respetando los derechos del otro y expresando nuestros sentimientos de forma clara. La asertividad consiste también en hacer y recibir cumplidos, y en hacer y aceptar quejas.
El elemento básico de la asertividad consiste en atreverse a mostrar nuestros deseos de forma amable, franca, etc., pero el punto fundamental consiste en lanzarse y atreverse, y es que...muchas veces no nos atrevemos a expresar lo que sentimos de verdad! 
Pero si sabemos que lo estamos haciendo de forma adecuada, que nadie se puede ofender... esto debería ayudarnos a atrevernos a hacerlo. 
Es por ello que la práctica de la asertividad conduce a una reducción notable de la ansiedad. 

Por si no ha quedado claro, pongamos un ejemplo de tres reacciones ante una misma situación:

Un amigo acaba llega a cenar, pero una hora más tarde de lo que había dicho. No ha llamado para avisar que se retrasaría. Estás irritado por la tardanza. Tienes estas alternativas:
 
1.      CONDUCTA PASIVA. Saludarle como si tal cosa y decirle “Entra. La cena está en la mesa”.
2.      CONDUCTA AGRESIVA. Me has puesto muy nervioso llegando tarde. Es la última vez que te invito.
3.      CONDUCTA ASERTIVA. He estado esperando durante una hora sin saber lo que pasaba (hechos). Me has puesto nervioso e irritado (sentimientos), si otra vez te retrasas avísame (conducta concreta) harás la espera más agradable (consecuencias). 

Con la conducta pasiva, nos mordemos la lengua, nos reprimimos de nuestros sentimientos reales, y esto tiene su vuelta, porque al no haber resuelto emocionalmente la situación en el momento en el que ocurren los hechos...es posible que descarguemos el resentimiento en el futuro en esa misma persona o incluso en personas que no han tenido nada que ver en esa historia!
Con la conducta agresiva, nos basamos solo en nuestra versión, perdemos los papeles, nos convertimos en víctimas, nos cerramos a cualquier tipo de explicación (no contamos con todos los datos y actuamos desde nuestra percepción sin consultar lo que pasa en el otro lado)...
Desde la conducta asertiva, somos capaces de exponer los hechos, expresar cómo nos han hecho sentir, quedamos abiertos a intentar entender lo que ocurre del otro lado y negociamos los beneficios comunes futuros. Asi conseguimos que nuestra postura quede clara y nos hacemos respetar respetando al otro.

martes, 5 de julio de 2011

Visado para el equilibrio emocional !



En el post de reinauguración de este blog vaticinaba el uso que iba a dar a la tabla de la energía de las emociones y los estados emocionales y la influencia que tienen en nuestros comportamientos. Y aquí estoy de nuevo con ella!
Brevemente recordar que emociones, las tenemos todos en todo momento independientemente de nuestro estado emocional.
Que son rápidas (duran segundos incluso) , que tienen una corporalidad (es decir, producen en nuestro cuerpo una reacción: en la respiración, en el vello, en el bombeo del corazón.....) ,que apenas nos damos cuenta y hasta nos pueden llegar a pasar desapercibidas!

Una persona emocionalmente inteligente, se caracteriza entre otras cosas por poseer una alfabetización en sus emociones. Saber qué está sintiendo en cada momento. Ponerle nombre a cada emoción, percibir su corporalidad, manejarla y gestionarla. Es decir: autoconocimiento.

La realidad común a todos (y esto no se puede cambiar) es que todos vamos a sentir en algún momento de nuestra vida todas y cada una de  las emociones.  
Pero ya es trabajo de cada uno el que nos paremos a pensar en lo que nos producen, en lo que nos hacen sentir, en cómo reaccionamos y nos comportamos ante ellas, y cómo pasamos de una fase a otra.

El truco está en conseguir el visado/pasaporte que nos haga movernos de una forma saludable y ligera por todas ellas.

El auto-control del tiempo que nos permitimos pasar en cada emoción es de suma importancia: Si sentimos enfado y dejamos correr el tiempo estancados en esa emoción, nos provocará  más emociones de ese cuadrante: ironía, rabia, resentimiento y desembocará si dejamos pasar aún más tiempo en, incluso, agresión (verbal/física)!
Pasar demasiado tiempo en la tristeza hace que caigamos en una espiral de la que resulta difícil salir: apatía, resignación, frustración...
Pasar demasiado tiempo en la alegría hace que perdamos credibilidad, o nuestro entorno nos tome por "locos", o generemos incluso  desconfianza...

El tiempo que pasemos en cada emoción también puede llegar a afectar a nuestra salud:
Una persona sumida en la tristeza de forma prolongada podrá verse afectada en los riñones, el estómago...Una persona en contínuo estado de nerviosismo, rabia, ira podrá tener más fácilmente problemas cardiovasculares, ictus...

Como veis, una de las primeras conclusiones que podemos extraer de estos hechos es que en gran parte somos responsables de inducirnos a tal o cual estado emocional. Por supuesto que los agentes externos también tienen que ver, pero una vez más...en nosotros está decidir cómo queremos que nos afecte!

Emocionalmente inteligente es aquel que consigue estar en equilibrio, o lo que es lo mismo: permanecer poco tiempo en cada emoción que le invade,  sacar el mayor partido de cada una de esas emociones y utilizar la energía de lo aprendido y experienciado para pasar de un cuadrante al otro.
Como estamos "condenados" a vivir nuestra vida continuamente  saltando de un cuadrante a otro, en nuestra mano está aprender a saber dónde estamos en cada momento, y determinar con qué recursos contamos para salir de ahí  y evolucionar.
A la larga, seguiremos siendo quienes nacimos pero a lo largo de la vida y a través del auto conocimiento tendremos la capacidad de desarrollar las habilidades para que tal o tal emoción no nos arruine la existencia :)
Y asi, una persona tímida por naturaleza podrá permitirse el soltarse la melena y dejarse llevar y una persona nerviosa logrará encontrar momentos de serenidad y concentración.


También, ser conscientes de nuestras emociones puede ayudar a determinar cuándo es el mejor momento para planificar, para llevar a cabo una acción o cambio, para escuchar, para hablar, para callar...















sábado, 18 de junio de 2011

Creencias limitantes Vs. Creencias expansivas

Sin muchas veces darnos cuenta, vivimos condicionados, llenos de malos hábitos y creencias limitantes (negativas), cultivadas durante años de vida, por nosotros, por la educación, la familia y la sociedad, razón por la cual están profundamente arraigadas en nuestro inconsciente, manipulan nuestro comportamiento, definen nuestro carácter y nuestro destino. La buena noticia es que podemos cambiar esas creencias limitantes por creencias expansivas (positivas)!!

Falsos Beneficios de las Creencias Limitantes:

  • Dan sensación de seguridad.
  • Restan responsabilidad sobre tu vida.
  • Exigen menos esfuerzo personal.
  • Generan menos riesgo al vivir la vida.
  • No tenemos que reconocer nuestra grandeza.
  • Nos permite dejar la responsabilidad de nuestra vida en manos de otros.

Podemos Modificar las Creencias Limitantes porque:

  • Somos diferentes de nuestras creencias.
  • La realidad es diferente a nuestras creencias.
  • Al identificar y aceptar las creencias limitantes, estas pierden fuerza y poder en nosotros.
  • Tenemos el poder de desarrollar nuevas creencias expansivas que contrarresten y reemplacen las creencias limitantes.
  • Somos más grandes que nuestras creencias, ya que ellas habitan en nosotros.

¿ Por qué debemos Cultivar las Creencias Expansivas?

  • Las creencias expansivas nos permiten usar nuestros recursos y talentos.
  • Nos hacen sentir más vivos.
  • Nos permite elegir la vida que queremos tener.
  • Nos permite establecer metas, planes y ejecutar las acciones necesarias para cumplirlas.
  • Nos permite ser mejores con nosotros y con los demás.
Desde el punto de vista neurológico, si cambiamos nuestro pensamiento, cambiamos nuestra acción, lo que hace cambiar nuestra conducta y nuestros hábitos, que a su vez cambian la realidad, y por ende, LA VIDA !

Encontramos un paralelismo claro en el siguiente experimento.
Las pulgas son capaces de saltar por encima de 1.50 m.
Si metemos a una pulga en un tarro y la encerramos con tapa, la pulga saltará con todas sus fuerzas intentando escapar, pero poco a poco va viendo que sus esfuerzos son inútiles. Asi que en poco tiempo, empezará a dar saltos más pequeños. Al cabo de unos pocos días, su salto se reducirá hasta el límite de altura del bote.
Poco tiempo después, aunque quitemos la tapa, la pulga no será capaz de saltar más allá de ese límite, ahora inexistente.

Lo mismo pasa con las personas. Si desarrollamos creencias limitantes en nosotros y en los demás nos limitamos a jugar un papel basado en las etiquetas que nos ponemos y que nos ponen. Y eso significa que cerramos nuestro abanico de posibilidades y oportunidades.

De ahí la importancia de la PNL que os he introducido en posts anteriores. Tanto a nivel interno como a nivel externo.

Cuando pensamos que no merecemos algo, solo estamos enfocando nuestra mente hacia la inseguridad, la baja autoestima, la negatividad, la desmotivación... y se crea un círculo vicioso que afecta a nuestra mente, nuestro cuerpo...y al final se traslada hacia el exterior y la imagen que proyectamos se refleja en nuestro entorno y nuestro entorno se comporta hacia nosotros por lo que percibe y al final...conseguimos lo que hemos buscado.
Otro ejemplo claro es cuando a una persona, se la etiqueta o se auto-etiqueta de... "antipática", "timida", "antisocial"....al final, esas creencias limitantes son las que nos dominan y las que dirigen nuestro camino. Y efectivamente, nos encontraremos ante personas tímidas, antipáticas y anti-sociales.

Considero tan importante sustituir las creencias limitantes y tratar de desarrollar las creencias expansivas!!!
Son las que amplían nuestro Mapa del Mundo, nos permiten evolucionar, nos abren puertas, mejoran nuestra calidad de vida...
Hay tanto que podemos hacer por nosotros mismos!





miércoles, 15 de junio de 2011

El Maestro aparece cuando el alumno está preparado

A raiz del post "Nos vamos de pesca" (donde hablaba de la diferencia entre querer ayudar a alguien o acompañarle en su camino sin interferir en sus acciones ni juzgarlo, simplemente estando ahí), surgieron entre algunos de mis fieles seguidores ;0) algunas preguntas o hipótesis.

De forma casi innata, tendemos a querer ayudar, aconsejar, proteger a las personas que consideramos que necesitan nuestra ayuda.

Para "ayudar" debe existir un "problema o una dificultad" en la otra persona y estaría bien definir, de buenas a primeras ese problema.
¡Hay problemas de tantos tipos! Y aunque no somos expertos, la intuición o nuestra percepción nos lleva a diagnosticar y a actuar sin apenas preguntar si la otra persona necesita nuestra "ayuda".

Centrándonos un poco, ocurren casos en que la otra persona no desea ser "ayudada". Puede ser que no reconozca que "tiene" un problema, puede ser que se sienta agobiad@ por los "consejos" que todo el mundo vierte pasando por encima de SU percepción de la realidad o que su celo por no dejarse influenciar por nadie le impida en algún momento pararse a depositar sus inseguridades, miedos y pensamientos en otras personas.

Es entonces cuando deberíamos dejar nuestro ego (ese irrefrenable deseo de sentenciar un futuro que aún no ha ocurrido, ayudar y dar soluciones a la otra persona pasando por encima de ella) a un lado, desarrollar la escucha empática (es decir ESCUCHAR, COMPRENDER SU "DOLOR", sin juzgar, ni dar opinión. Simplemente escuchar con los 5 sentidos) y ofrecerle nuestro apoyo.

Algunas de las personas que en algún momento se ven envueltas en un momento difícil, muchas veces solo buscan que las escuchen, no esperan consejo ni ayuda. Simplemente un lugar en una apartada orilla donde parar a pensar, donde pasar su "duelo", donde ser comprendido. Desde el recogimiento y la tranquilidad, ya se irá esclareciendo su mente y poco a poco , y por sí misma, volverá a su ser o a un estado desde el que actuar de forma serena.

Y es ahí donde probablemente buscará, de forma natural y espontánea a esa(s) persona(s) flexible(s), capaces de escuchar y acompañar sin juzgar.


En realidad, cada uno buscamos nuestro momento de duelo, recogimiento y nuestro momento de pedir ayuda o actuar.
Es un proceso interno, y por mucho que alguien nos quiera ayudar, si no estamos "maduros" dentro de nuestro proceso, difícilmente aceptaremos que alguien nos invada con sus ayudas y consejos (por muy buenos que sean).

De hecho, también puede ocurrir que nos encontremos con personas que , ante una dificultad, acudan a todo su entorno suplicando ayuda, consejo, trucos y tiritas para su problema que le hagan salir del bache momentáneamente. 
Pero así quizás estemos creando un ser dependiente emocionalmente y considero que si realmente nos importa esa persona deberíamos intentar guiarla hacia la interdependencia de tomar sus propias decisiones SEAN LAS QUE SEAN (y no precisamente las que nosotros creamos que tienen que ser) y apoyarla estando siempre ahí ofreciendo una red de seguridad.

Aquí cada uno es responsable de sí mism@. Y cada uno verá cómo quiere llevar su proceso interno de resolución de conflictos personales.

Sobre este tema, podríamos extendernos tanto....cada caso es distinto y desconozco si existe alguna teoría al respecto. Hablo desde la experiencia, y los pocos conocimientos que tengo. Pero está claro que con estos temas, solo se puede actuar desde la querencia de la otra persona.

"El maestro no aparece hasta que el alumno está preparado".

sábado, 11 de junio de 2011

Somos cartógrafos de nuestras propias rutas mentales

¿Alguna vez te has puesto a pensar cómo está conformada nuestra mente? ¿Cómo es que surgen nuestros pensamientos y cómo algunos pensamientos persisten? ¿Qué podemos hacer con ellos para cambiarlos o mejorarlos? El hombre ha tenido logros increíbles y descubrimientos fascinantes como puede ser el conocimiento del espacio y los viajes a la Luna y a diversos planetas, sin embargo, sigue en pañales en cuanto al conocimiento de sí mismo. Todavía no se conoce lo suficiente. Todavía hay muchas incógnitas al respecto sobre su propio pensar y cómo estos pensamientos influyen en nosotros.
Lo que sí sabemos es que los pensamientos viajan por las neuronas y con el lenguaje les vamos dando un significado. Es por eso que podemos repetir el mismo pensamiento las veces que deseemos a través del lenguaje que a su vez tiene un impacto emocional en nosotros. Si el pensamiento es de enfado, las palabras tendrán un efecto bioquímico (adrenalina) en el cuerpo. Si es un pensamiento de tranquilidad, también podremos sentir su efecto relajante en nuestra parte física. Si es un pensamiento de tristeza seguramente sentiremos una pérdida de energía. Los pensamientos son rutas mentales que hemos construido a lo largo de nuestra vida. Algunas las adquirimos por parte de nuestros padres, otras por alguna(o) maestra(o), algunas rutas son útiles y otras no tanto. Independientemente de que sean buenas o malas, las usamos una y otra vez hasta el punto que no nos damos cuenta que algunas de estas rutas nos causan daño, nos alteran y nos limitan. Estamos donde estamos y somos lo que somos por las rutas que hemos construido, que hemos aceptado y que hemos mantenido para nosotros mismos.
                                      
Crear nuevas rutas mentales es una posibilidad que todos tenemos para potenciar nuestras capacidades y habilidades positivas. El primer paso es darse cuenta de cuáles son las rutas que no sirven. Verificar cuáles son las rutas que me hacen daño y que, con ellas, hago daño a otros. La opción de sentirme bien en el ámbito laboral, con la familia y conmigo mismo se puede lograr por medio de construir nuevas rutas mentales y desechar las viejas que no han sido eficientes para lograr la felicidad, el éxito, la salud, etc.....Y esto es seguramente, el estilo de vida que todos buscamos y anhelamos.
Para lograr cambios en nuestro mundo externo, es necesario, primero, hacer cambios internos. Aprender a conocernos es básico para darnos cuenta de qué manera hemos filtrado nuestras experiencias, aprendizajes, hábitos y creencias que nos conforman. Y por otro lado darnos cuenta que cada persona está conformada con diferentes experiencias, aprendizajes, hábitos y creencias que finalmente son parte de nuestras rutas mentales.
A través de técnicas sencillas podemos construir nuevas rutas, podemos pensar diferente. Al construir nuevos caminos, le damos la opción a la mente de escoger entre dos caminos. Dejamos de estar obligados a viajar por el mismo camino que no funciona. Podemos elegir. Y el poder de elección es lo que nos hace únicos dentro de la creación
La PNL (de la que hablaba en el post anterior) nos abre un horizonte de pensamiento diferente posibilitando un dominio más favorable de nosotros mismos. Se trata de que nosotros estemos en control de nuestros pensamientos y no que nuestros pensamientos (rutas estancadas) nos dirijan sin dirección, ni control. Al dirigir nuestros pensamientos conscientemente y en forma positiva, podemos comenzar a ver resultados sorprendentes. Si repetimos en forma consistente estos patrones de pensamiento nos convertiremos en personas de excelencia.
Un hombre excelente sabe reír, y reír con abundancia, es responsable, es libre, le da sentido a su vida, aprende de sus errores y si se cae, se levanta. Los recursos que se necesitan para llegar a la excelencia están dentro de uno, lo único que falta es darse cuenta de que allí están y saber cómo liberarlos para que actúen a favor de uno. Así como el piloto va corrigiendo continuamente su ruta durante el vuelo, así debemos hacer con nuestras rutas mentales, continuamente corregir su ruta para así llegar al objetivo deseado. Usar estas rutas tantas y tantas veces, hasta que lleguen a ser automáticas.

Fuente: Estrategias PNL

sábado, 4 de junio de 2011

PNL: El efecto y la reacción bioquímica de nuestras palabras

Cuando uno empieza a interesarse en materias de procesos emocionales, estructuras de cambio, etc... entra en una espiral asombrosa de estudios, investigaciones, conceptos que no hacen más que avalar la importancia del papel de nuestra mente en nuestros actos desde que nacemos hasta que morimos.


Por ello me voy a centrar hoy en el concepto de Programación Neurolingüística, que, a pesar del nombre, es algo tan sencillo Y complejo como el estudio de nuestros patrones mentales. Nos permite conocer los procesos mentales que usamos para codificar información, y por lo tanto nuestra forma de pensar y de actuar.

La Programación Neurolingüística (a partir de ahora PNL) estudia el cómo la comunicación verbal y no verbal afecta a nuestro sistema nervioso, y por lo tanto, nos ayuda a aprender a dirigir nuestra mente mediante una comunicación interna con el buen manejo del lenguaje.
La PNL estudia cómo las personas estructuran sus experiencias individuales de la vida, y nos proporciona opciones para mejorar nuestra calidad de vida emocional, familiar, así como de salud. Nos enseña también que la clave del inconsciente la tenemos nosotros y cómo beneficiarnos de esto.
Esto significa que nuestros pensamientos están conformados de palabras, de lenguaje (lingüística) y este lenguaje califica lo que nos rodea con palabras y éstas viajan por las neuronas para crear un programa. Cuando repetimos ciertas palabras con frecuencia se va convirtiendo este mensaje en un programa. Estos programas ya instalados producen emociones que dirigen nuestras conductas y nuestras reacciones.
Esto quiere decir que a lo largo de toda nuestra vida hemos instalando cientos de programas desde antes de nacer. Al principio de nuestra vida, los programas fueron instalados por nuestros padres, abuelos, familiares; más adelante por nuestros maestros, amigos y por los medios de comunicación. Estos programas los aceptamos sin darnos cuenta si nos favorecen o nos dañan. Simplemente allí están. También tenemos programas que nosotros mismos hemos instalado y de igual manera, algunos son buenos y otros no tanto.

La gestión de la PNL ayuda a las personas a tener una percepción más clara de sus propios programas y también de los programas de los demás. Una persona recuerda que de niño le daban para merendar pan con chorizo y batido de chocolate de manera que se convirtió en un hábito y luego en un programa; en cambio a otra persona de niño le daban de merendar un bocadillo de jamón y queso con un vaso con leche de manera que también se convirtió en un hábito y luego en un programa. En este ejemplo vemos que cada uno tiene un programa diferente y que no compiten entre sí. Estos programas con el tiempo se han ido modificando o cancelando si vemos que ya no son funcionales en nuestra vida. La Programación Neurolingüística te ayuda a ser más consciente de cuáles son los programas que tú tienes en tu haber. También te ayuda a liberarte de los que ya no te son útiles para lograr un cambio.
La PNL nos hace más conscientes del lenguaje que utilizamos pues éste afecta la bioquímica de nuestro cuerpo. No es lo mismo decirnos: “esto es imposible” (lenguaje frustrante) a decir: “esto no es posible en este momento”, (que nos da una oportunidad o un camino hacia la alternativa). O por ejemplo la diferencia entre decir "eres tonto" (juicio irreal) a "estás tonto (en este momento o ante esta situación) 

Cuando alguien más nos dice cualquier cosa buena o mala, tenemos una reacción bioquímica que nos afecta. De manera que las palabras que viajan por las neuronas además de crear un programa, causan una reacción química en nosotros y en quienes reciben esas palabras.
Por lo tanto la PNL  propone una oportunidad de autoconocimiento y optimización de nuestras capacidades, para mejorar las relaciones con nuestro entorno, tener un mejor control de nuestras emociones, cambiar conductas, dejar de enjuiciar de forma consciente e inconsciente, tener un pensamiento y actitud más positivos para nuestro propio beneficio, cuidar nuestra salud, lograr un diálogo interno más asertivo para que nos afecte positivamente, mantenernos en equilibrio más tiempo y muchos otros beneficios.
Lo más importante de la  Programación Neurolingüística es que nos da pie a crear nuevas rutas mentales. Al hacer esto sale uno del estancamiento y de estar en lo mismo que no funciona. Es importante cambiar de estrategia para obtener resultados diferentes. Al poner en práctica las técnicas de PNL realizamos cambios internos perdurables. Y al conocer cómo funciona nuestra mente, podemos empezar a dirigirla y no que ella nos dirija con los programas negativos que le hemos instalado. El objetivo es aprender a tener un mejor dominio de uno mismo, de nuestras emociones y de nuestras respuestas. La Programación Neurolingüística nos permite practicar el arte de elegir y de dirigir.
Nos ayuda a cambiar conductas que nos molestan o nos bloquean con estrategias y técnicas efectivas y a corto plazo. Es cuestión de práctica, voluntad y persistencia y nos ayuda a tener una percepción más clara de sí mismos y de los demás.